Con la mirada hacia atrás y hacia adelante: una nota de despedida de nuestra Directora Ejecutiva

Lakshmi Sundaram fue la Directora Ejecutiva de Girls Not Brides por siete años, de 2012 al 2019. Aprovechamos para entrevistarla y escuchar sus reflexiones sobre nuestra Alianza Global.

¿Qué hizo que te involucraras en el trabajo para terminar con el matrimonio infantil?

Cuando empecé a trabajar para Girls Not Brides conocí la historia de una niña llamada Laxmi. Ella hizo algo extraordinario, se convirtió en la primera persona de su comunidad que logró anular su propio matrimonio infantil. La historia de Laxmi me llegó directo al corazón. Yo estaba muy triste porque muchas niñas tenían que enfrentar estos grandes desafíos, pero también muy enojada. Los matrimonios infantiles se acabaron en mi familia hace dos generaciones, cuando mi abuela fue casada a los 13 años. Sin embargo, todavía hoy hay niñas que se llaman Lakshmi que son casadas.

No hay ninguna buena razón para explicar que aquella niña Laxmi, de la que estaba leyendo, tuviera que luchar por su futuro, mientras que yo, Lakshmi, había podido disfrutar mi infancia sin miedo a que me casaran. Cuando me convertí en la madre de Meena este tema se hizo más personal, especialmente cuando veo que otras niñas que se llaman Meena son casadas, sin ser mucho mayores que mi propia hija. Estoy todavía más determinada hoy a asegurarme de que todas las Meenas, que todas las Lakshmis, tengan un futuro brillante, donde quiera que estén y cualquiera que sea su historia.

Lakshmi inaugura la Reunión Global de Girls Not Brides 2018 en Kuala Lumpur, Malasia. Foto: Graham Crouch/Girls Not Brides

¿Qué ha cambiado desde que te uniste a Girls Not Brides?

En 2012, cuando yo mencionaba el tema de matrimonio infantil, las personas me contestaban que “había problemas más importantes” o “que sonaba como un tema relacionado con un nicho de oportunidad”. De hecho, tuvimos que pasar mucho tiempo de los primeros años de Girls Not Brides convenciendo a los gobiernos y las organizaciones para que tomaran el tema en serio.

Actualmente, más y más personas alrededor del mundo dicen que les preocupa el tema del matrimonio infantil, que conocen nuestro movimiento y que quieren trabajar juntas para tener un mundo más feliz, más sano y con más igualdad de género. Nuestra alianza se ha extendido a más de 1,000 organizaciones en más de 100 países. Hay un progreso real, compromisos nuevos y las vidas de las niñas y adolescentes se están transformando cada día.

El progreso que hemos visto en los últimos siete años no es un accidente. Nosotras, colectivamente, las organizaciones miembro de Girls Not Brides, nuestros aliados, activistas valientes y el secretariado, han apoyado para catalizarlo.

Ahora estamos manejando una serie de nuevos desafíos ¿Cómo mantener el momentum? ¿Cómo asegurar que los gobiernos cumplan sus promesas? ¿Cómo enfrentar los retrocesos? La reunión de Girls Not Brides en Kuala Lumpur en 2018 realmente me hizo darme cuenta sobre todo lo que hemos logrado, y al mismo tiempo, cuánto queda por hacer.

Una de las cosas de las que estoy orgullosa es que NO han cambiado los valores de la alianza, seguimos dispuestas a aprender de nuestros errores y a mantener nuestros ojos firmes en nuestro objetivo. Personalmente, estoy muy agradecida porque las organizaciones miembro, colegas y aliados han invertido suficiente en este trabajo para llamar mi atención de forma constructiva cuando se ha necesitado cambiar la dirección. Es fundamental rendir cuentas y pedir rendición de cuentas entre nosotros.

Nuestra alianza global alcanzó 1,000 miembros bajo el liderazgo de Lakshmi. Las organizaciones celebraron en la Reunión Global de Girls Not Brides en Kuala Lumpur, Malasia. Foto:  Graham Crouch/Girls Not Brides

Entonces ¿qué se necesita para terminar con el matrimonio infantil?

Las niñas y adolescentes con las que he platicado  me cuentan sobre la increíble presión que tienen por parte de sus familias, escuelas, amigos, comunidades y medios de comunicación. Puede ser implacable. El matrimonio infantil es claramente un parte importante de lo que las está deteniendo. Pero si una niña o adolescente se casa al día siguiente de cumplir 18, y nada más cambia en su vida, no estamos logrando nada. Es por eso que necesitamos mantener los esfuerzos para terminar el matrimonio infantil y las uniones tempranas en un contexto amplio de derechos y empoderamiento para ellas.

Sin embargo, hablar de matrimonio infantil y uniones tempranas puede ser un fantástico punto de entrada para abordar toda una serie de temas que son importantes para las niñas y las adolescentes, incluyendo el acceso a la educación, los derechos y la salud sexual y reproductiva, seguridad y condiciones de vida.

Un mensaje al que sigo regresando a lo largo de mi trabajo es que no hay una “bala de plata” para terminar con el matrimonio infantil y las uniones tempranas. Como lo muestra nuestra teoría del cambio, el empoderamiento de las niñas y adolescentes es fundamental pero no suficiente. No podemos esperar que cambien toda la sociedad ellas solas. Necesitamos apoyar a las familias y a las comunidades a que cambien la forma en la que ven a las niñas y a las adolescentes, y demandar otras alternativas para ellas. Y necesitamos trabajar con los gobiernos y con proveedores de servicios para que garanticen que esas alternativas, como educación accesible, de calidad y en condiciones de seguridad, existan para todas las niñas y adolescentes en todos los lugares.    

Seamos realistas. Este cambio no será fácil. Todavía hay retrocesos en los esfuerzos para terminar con el matrimonio infantil, nuestra membresía los enfrenta todos los días. La historia de los movimientos sociales nos demuestra que el progreso no es lineal y que seguiremos enfrentando regresiones.

Es por eso que el movimiento global es fundamental. Nos ayuda a construir la resiliencia y energía que son críticas para enfrentar los desafíos. De esa manera, incluso si hay un retroceso en mi país, puedo seguir encontrando fuentes de inspiración en los logros de mis hermanas y hermanos de otro país.

Siempre me sorprenden las niñas y adolescentes y otras activistas que veo son capaces, con un poco de apoyo o motivación, de crear cambios inmensos en sus comunidades. Imaginen como podríamos cambiar el mundo si esas niñas y adolescentes tuvieran todo el apoyo que necesitan.

Laksmi comparte sus reflexiones sobre el progreso alcanzado hasta ahora y lo que nuestro movimiento todavía tiene que hacer en la Reunión Global de Girls Not Brides en Kuala Lumpur, Malasia en 2018 Foto: Graham Crounch/Girls Not Brides

¿Cuál es tu deseo para Girls Not Brides en el futuro?

En el 2030 quiero que todas las personas estemos bien en el camino a terminar con el matrimonio infantil en todos lados.

Mi sueño es un mundo donde las niñas y adolescentes, y sus comunidades demanden un futuro diferente.

Un mundo donde los gobiernos compitan entre ellos para ver quién puede responder mejor a las necesidades de las niñas y adolescentes a las que sirven.  Un mundo donde reconozcamos que el matrimonio infantil cambio de ser un tema taboo a uno donde existe acción sostenida por una multiplicidad de actores, desde niñas y niños hasta líderes religiosos y Agencias de Naciones Unidas. Un mundo donde nuestra alianza sea vista como un modelo de cómo abordar de forma colectiva y exitosa un tema social complejo global.

Es un sueño audaz, lo sé. Pero después de haber presenciado de primera mano el poder de las niñas y las adolescentes, organizaciones y activistas comprometidas con el movimiento para terminar el matrimonio infantil, no me queda ninguna duda de que este es el grupo que hará realidad este sueño y creará un mundo más feliz, sano e igualitario para las niñas y adolescentes en todos lados.