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Poner fin a los matrimonios infantiles en Zambia

Desmond Tutu and Mabel van Oranje visit the Population Council's Adolescent Girls Empowerment Programme in rural Zambia | Photo credit Francois D'Elbee Girls Not Brides

Este artículo fue publicado originalmente por el Zambia Daily Mail.

Hace apenas unas semanas, la Asamblea General de las Naciones Unidas celebró su primer debate sobre el matrimonio infantil. Es notable que esta práctica nociva, que afecta a 15 millones de niñas adolescentes cada año y obstaculiza la prosperidad de las naciones, apenas está comenzando a recibir la atención que merece.

Zambia está desempeñando un valioso papel de liderazgo, copatrocinando la primera resolución de la ONU sobre el matrimonio infantil y lanzando una campaña nacional para poner fin a la práctica. Durante nuestra visita a Zambia esta semana, hemos conocido a muchos que reconocen que el matrimonio infantil es perjudicial para la salud, los derechos, la educación y las oportunidades económicas de millones de personas. Esperamos que Zambia continúe apoyando el cambio, no solo en casa sino también en otros foros, incluidos la SADC, la Unión Africana y la ONU.

La triste realidad es que en muchos países, las adolescentes, especialmente las nacidas en la pobreza, se encuentran entre los miembros más vulnerables, oprimidos e invisibles de la sociedad.

Incluso aquí en Zambia , donde acabamos de pasar varios días, hemos tenido noticias de niñas cuyas oportunidades se han visto interrumpidas. Como novias, abandonaron la escuela, quedaron embarazadas cuando aún eran niñas y sufrieron violencia a manos de sus maridos.

Cuando les preguntamos qué querían para sus hijos, nos dijeron que no querían que corrieran la misma suerte. Querían que completaran la escuela para poder tener una vida mejor.

La experiencia de las niñas en Zambia es coherente con la de muchas partes del mundo. Las niñas que viven en zonas rurales pobres tienen más probabilidades de casarse jóvenes. Las dificultades económicas, la falta de educación asequible, los embarazos precoces y el bajo valor de las niñas en la sociedad impulsan esta práctica nociva. Además, la incoherencia entre las leyes estatutarias y consuetudinarias complica aún más la situación. El resultado es que en Zambia alrededor del 42 por ciento de las niñas están casadas o en unión a la edad de 18 años.

El cambio requerirá un gran esfuerzo nacional. Como cualquier proceso de cambio social, llevará tiempo y la participación de todos, incluidos los jefes tradicionales, las ONG, los sectores de la salud y la educación, los líderes religiosos, los medios de comunicación y los jóvenes, especialmente las propias niñas. Nos animó saber que el gobierno reconoce que el matrimonio infantil no es un problema de un solo ministerio, que requiere que todos, desde el ministerio de finanzas hasta justicia, género, salud, educación, asuntos tradicionales y otros, comprometan recursos y voluntad política. .

Cuando decidimos crear Girls Not Brides: The Global Partnership to End Child Marriage , sabíamos que para ser efectivos, teníamos que apoyar el cambio donde tenga el mayor impacto posible: a nivel comunitario. Sabíamos que podíamos hablar todo lo que queramos en conferencias y parlamentos, pero si nada cambia para las niñas mismas, habremos fallado. También sabíamos que teníamos que entender qué informa las decisiones que toman los padres y las niñas.

Hemos aprendido que para acabar con el matrimonio infantil necesitamos ampliar los programas que empoderan a las niñas, brindarles espacios seguros para desarrollar la confianza en sí mismas, así como apoyo para su educación y atención médica. Necesitamos movilizar a las familias y comunidades para apoyar el cambio, y necesitamos leyes y políticas efectivas. Solo a través de un enfoque tan integral, la vida de las niñas comenzará a cambiar.

Nos gustaría salir de este extraordinario país con dos solicitudes. La primera es que todos desempeñen su papel para poner fin al matrimonio infantil, incluidos todos los ministerios gubernamentales, jefes, líderes religiosos, familias, jóvenes y ONG. Zambia no solo necesita una campaña, sino un movimiento para acabar con el matrimonio infantil. Esto beneficiará no solo a las niñas, sino que también hará que el país sea más dinámico y próspero.

Nuestra segunda solicitud es igualmente importante. Es escuchar a las chicas. Deles una voz, comprenda sus necesidades y apóyelos para que logren sus ambiciones. Es simple: invertir en las niñas vale la pena. Ningún país puede lograr su visión del futuro sin utilizar el talento de toda su gente. Tus hijas, las mujeres del mañana, tienen mucho que ofrecer. No cierres sus vidas antes de que tengan la oportunidad de vivirlas. Dale a las niñas un futuro, no un matrimonio infantil.